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La generación del 23.


I

Algunos al percatarse que nací en el veintitrés sin rodeos me preguntan por qué. Suelo contestar que mis padres ya estaban grandes y que ya no podían esperar más para tener hijos, miento sobre su edad; siempre que es posible menciono que soy un año mayor, que soy del veintidós. Sólo así me ahorro las explicaciones.

En mi escuela, son como cien en cada grado escolar excepto los de segundo que somos treinta y siete; incluso los maestros nos ven con cierto secreto desprecio. No me gusta que por el año en que nací piensen que mis padres están desinformados o que son traicioneros porque no es verdad.

Por el simple hecho de haber nacido en el veintitrés, recibo mi pensión; me pagarán de por vida y sin necesidad de hacer nada. Casi todos están inconformes porque de los impuestos sale mi dinero. No me gusta ser tratado así. Otorgar la pensión fue la forma de combatir el acuerdo 23.

II

Bloquear las calles con marchas que después pasaron a ser permanentes, restaron adeptos; huelgas de hambre, hubo poca sensibilidad; dejar de pagar las diversas cuotas, dejaron de brindar servicios óptimos; manifestarse violentamente sólo causó más dolor… El acuerdo 23 fue general y radical, se corrió de voz en voz: dejar de tener hijos para hacerse escuchar. Los hubo quienes tuvieron hijos no deseados, ni modo; los hubo quienes su reloj biológico no podía esperar más, ni modo; los hubo quienes eran impacientes, ni modo; los hubo quienes…, ni modo; los hubo. Lo cierto es que se redujo la tasa de nacimientos. En aquél año nací. A pesar del esfuerzo, nada cambió; el sentir popular le atribuye el fracaso a los que hicieron caso omiso del mencionado acuerdo.

¿Por qué nací en aquél contexto y en aquél año? He llegado a la conclusión de que el lugar y la fecha de nacimiento son aleatorios, jamás tuve oportunidad de elegirlas; no lo sé, obviamente. Mi temor a la muerte y mi poca creencia en que la vida plena llega al morir el cuerpo me hacen pensar que de alguna manera, algún día, volveré a nacer; no hablo de que sea la misma esencia, me refiero a que si se pudo crear mi alma, se podrá crear otra nueva y diferente de la cual puedo formar parte. Estoy divagando…

Aunque no somos ricos, no pasamos hambres ni nada de eso. No. Repudiaría ser parte de los muy pobres por sus grandes carencias, incluyendo las intelectuales. Somos parte de la clase media y eso nos hace olvidar mucho. Sin embargo, mi firme convicción en la existencia de la reencarnación aleatoria me hace pensar en que es probable que posteriormente yo nazca en el seno de una familia paupérrima. Esta es la única razón que tuve para estar allá, ayudando a esos; no crea usted que es porque soy traicionero, porque no quiero la pensión o porque siento que mi generación está manchada.

Datos.

  • Fecha:
    2010.
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